Elementos básicos en la propuesta inmobiliaria de valor.
Elementos básicos en la propuesta
inmobiliaria de valor.
Imagen: Analogicus
1.- Producto base: Lo
estrictamente entregado al comprador para su uso y goce, directamente
relacionado con el objetivo del producto; por ejemplo; en un departamento el
espacio destinado para habitaciones, sala comedor, cocina y estacionamiento (en
caso de ser privado).
2.- Intangibles: Es una larga
lista de factores que no son percibidos de manera simple; como pueden ser; el
diseño arquitectónico; las vistas ya sean panorámicas de la ciudad o de áreas
verdes; la marca de la constructora del desarrollo; el estatus que aporta el
proyecto al comprador.
3.- Amenidades: Áreas comunes o
privadas del complejo cuyo objetivo es el de hacer más agradable o entretenida
la estancia en el lugar. Éste tipo de extras son algunos de los que más aportan
a la experiencia de compra y proyección de expectativas del prospecto de
cliente, sin embargo tienen que estar bien planeados dentro del diseño del
proyecto y ser coherentes con la propuesta de valor del producto inmobiliario.
Las amenidades tiene que responder a un perfil de cliente especifico deseado y
las necesidades del mismo, cuando el proyecto no cumple con lo anterior, la
propuesta del desarrollo se vuelve confusa, así que el cliente no logra
sentirse identificado con el proyecto, por lo tanto se vuelve más complicada la
comercialización del producto.
4.- Diferenciación: Recordemos
que este punto es el más complejo y se trata de percepción del cliente, no de
lo que uno intenta comunicar; generalmente cuando hablamos de diferenciación,
el desarrollador tiende a decir que es diferente; por los acabados, el método
constructivo, materiales, o tipo de cimentación. Para poder tener éxito en
hacer un producto diferenciado, tenemos que tener una propuesta diseñada para
un cliente en específico, en una geografía donde esté presente; no tiene
sentido hacer complejos de lujo, que cumplan el perfil de alguien que busca
propiedades de lujo tipo AAA, en geografías donde solo hay desarrollos de
interés social.
Errores más comunes en la
diferenciación:
“Mi
producto es versátil, es un producto para todos”
Pensar
que atributos constructivos como lo son la cimentación o tipo de losa son
elementos de diferenciación
No
diseñar de acuerdo al perfil del cliente (socioeconómico, etapa de vida, psicográfico)
5.- Innovación y equipo: La
manera más práctica de comprender este punto se encuentre en otro mercado que
ha sabido sacar mucho mejor provecho de esta herramienta que es; el mercado
automotriz. Este mercado ha sabido segmentar muy bien a sus clientes y sus
necesidades; de tal manera que tiene productos flexibles en diferentes
segmentos, que responden a compradores específicos cubriendo casi a cualquier
necesidad; como su presupuesto; espacio interior; capacidad de carga;
rendimiento de combustible; estatus; comodidad. En dicho mercado se agrega
equipo a los vehículos dependiendo del cliente al que van dirigidos, en esencia
si analizamos un vehículo polo de la marca VW, y un audi a1, ambos son
subcompactos en esencia son exactamente el mismo auto; en cuanto motorización y
plataforma (estructura o chasis); sin embargo cuestiones como, factores
intangibles, el equipo extra, marca, diseño exterior, percepción del cliente,
estatus otorgado; hacen que sean dirigidos a mercados completamente diferente;
si transportamos este ejemplo al mercado inmobiliario, podríamos hacer una comparación
entre productos donde el VW polo sería símil a un producto de interés social y el
audi a1 uno residencial.
6.- Propiedad
espejo: Si se hizo bien la segmentación de cliente, será fácil que el cliente
se vea reflejado en el producto, lo que buscamos con esta propuesta es,
brindarle al cliente un sentimiento de pertenencia con el lugar, de tal forma
que desde la primera visita se sienta parte del lugar, apoyándonos del perfil psicométrico
de nuestro cliente, podremos mostrarle no solo lo evidente del proyecto, sino
colocar las amenidades como características propias de su personalidad,
despertando una urgencia emocional que facilita el proceso de compra, empujando
a los compradores a tomar decisiones de compra más apresuradas con resultados
positivos, dejando más margen de ganancia a los desarrolladores de estos
productos inmobiliarios y desplazando más rápido la totalidad de los productos
ofrecidos por el desarrollo.

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